PSICOLOGÍA DEL TESTIMONIO
Qué es la Psicología del Testimonio
La Psicología del Testimonio hace referencia a la memoria del testigo y/o de la víctima de unos hechos delictivos. Tiene su origen y su razón de ser en el Derecho, que anhela en ocasiones alcanzar la verdad a través los testimonios a falta de otras pruebas.
Pero la memoria de los testigos no funciona como una cámara de vídeo que guarda con exactitud todo lo ocurrido, sino que a cada recuperación altera el recuerdo en ciertos aspectos, omitiendo y añadiendo detalles. De aquí la gran importancia de la Psicología del Testimonio en los procedimientos judiciales.
Qué aporta la Psicología del Testimonio a los procesos judiciales
Los especialistas en Psicología del Testimonio asesoran a los tribunales acerca de los procesos cognitivos implicados en la declaración de los testigos. Uno de los campos donde más se demanda nuestra labor es respecto al análisis de credibilidad en supuestos de abuso sexual a menores.
Son abundantes las sentencias (y algo de jurisprudencia) que hablan sobre criterios de credibilidad en los testimonios de las víctimas de diferentes tipologías delictivas, pero en ocasiones, van en contra del conocimiento científico en Psicología del Testimonio.
La prueba testifical es una de las grandes maltratadas en los procesos penales, a pesar de su elevada importancia. Dicha prueba testifical puede ser analizada según los conocimientos científicos sobre la memoria de los testigos. Pero recuérdese, no existen los detectores de mentiras ni las fórmulas mágicas.
Muy pocos forenses en la actualidad son expertos en Psicología del Testimonio
Abogado, hoy en día son muy pocos los psicólogos forenses que pueden presentar un título oficial de Psicólogos forenses especialistas en Psicología del Testimonio. Solicite siempre al experto que contrate dicho título o bien pregunte por él durante la ratificación al perito de la parte contraria, o al perito adscrito al juzgado si este hace afirmaciones acerca de la credibilidad de la víctima.
La prueba pericial psicológica del testimonio en menores de 14 años
El testimonio de los menores de edad puede ser analizado conforme a los conocimientos científicos. Debe tenerse en cuenta que es muy diferente el testimonio que pueda aportar un menor de 5 años de aquel que pueda aportar un menor de 12.
Si el menor cuenta con alguna discapacidad o su edad se encuentra, en general, entre los 3 y los 6 años, debe previamente valorarse la capacidad para testificar de dicho menor. Dicho análisis se hace a través de un protocolo de valoración de capacidades para testificar llamado CAPALIST. Este protocolo debe aplicarse también a personas mayores de edad que presenten algún grado de discapacidad.
Mitos de la prueba testifical y errores frecuentes en la valoración de la credibilidad de un testimonio
- Los menores no mienten.
Los menores mienten igual que mentimos los adultos. Los niños no siempre dicen la verdad. En ocasiones se equivocan y otras mienten intencionalmente.
Una de las situaciones más graves y difíciles de diferenciar para los que somos expertos en Psicología del Testimonio, es cuando los menores mienten, pero sin saber que lo están haciendo. Es decir, cuando creen que vivieron algo que realmente no ocurrió. Este tipo de memorias, conocidas como falsas memorias suele encontrarse en procesos judiciales donde los menores relatan haber sufrido abuso sexual o en adultos que creen recordar haber sido agredidos sexualmente cuando eran niños.
Es muy preocupante el desconocimiento de estas memorias por parte de profesionales del ámbito forense y la negación que estos hacen de su existencia. Su no conocimiento supone un error de carácter muy grave y un desconocimiento total sobre el normal funcionamiento de la memoria.
- La existencia de contradicciones es sinónimo de que el testigo miente.
Las contradicciones en ciertos aspectos periféricos del relato no solo no indican que la persona miente, sino que parecen corresponder más bien con el normal funcionamiento de la memoria, que altera el recuerdo a cada recuperación que realiza.
No es lo mismo decir en sede policial que el agresor era un hombre y en sede judicial que eran dos, a decir que eran las 7 de la tarde y luego decir que eran las 8.
- Las dudas en el testigo indican que miente
Las víctimas reales dudan y además dudan muchísimo. En ocasiones se culpan de manera constante y se cuestionan su actuación durante los hechos, llegando a preguntarse si no dieron pie o no a los mismos hechos.
En otras ocasiones las víctimas falsas no muestran un ápice de duda, o lo que es peor para el especialista en testimonio, sus abogados les dicen que se muestren firmes y ofrezcan el testimonio siempre exactamente igual, a pesar de que los expertos en prueba testifical sospechamos cuando tenemos un testimonio que siempre es igual declaración tras declaración, sin presentar los fallos esperados por el desvanecimiento de la huella de memoria.
- La comunicación no verbal delata al mentiroso.
Pues no. Los indicios no verbales jamás determinan por sí solos si una persona miente o dice la verdad. De hecho, es peligroso su uso en el contexto forense porque se cae en múltiples errores. Recientemente un grupo de investigadores emitió un comunicado sobre los peligros del uso de la comunicación no verbal en los procedimientos judiciales.
- Todas las víctimas reales cuentan los hechos muy afectadas.
Pues tampoco. Depende de múltiples factores el que una víctima relate los hechos de una manera u otra, tales como el número de veces que lo ha vivido, el grado de afectación que le produjo o el tiempo transcurrido desde los hechos.
Además, recuérdese que nada tiene que ver el daño emocional con la ocurrencia o no de los hechos. Una persona puede presentar síntomas psicológicos por múltiples razones y no en exclusiva por haber sido víctima de un delito. Además, téngase en cuenta también que muchas víctimas no están afectadas o ya no están afectadas tras someterse a psicoterapia o consumo de fármacos.
Falsas memorias
A pesar de tener una extensa literatura de calidad y actual al respecto, todavía a día de hoy muchos forenses desconocen e incluso niegan su existencia. Piense Abogado si está ante un forense experto o no experto en testimonio y solicítele su título oficial en Psicología del Testimonio.
Si usted mismo duda de su existencia, permítame que hagamos ahora mismo una breve prueba: Piense en algún acontecimiento de su infancia, por ejemplo, algún acontecimiento sucedido cuando usted era menor de 6 años. Ahora pregúntele a algún miembro de su familia mayor que usted si recuerda este hecho. Se encontrará con la sorpresa de que muchos de sus familiares no lo recuerdan, ¿qué ha pasado? ¿han sufrido sus familiares amnesia repentina? No, simplemente aquello que usted recuerda en realidad no ocurrió, pero usted es increíblemente capaz de describirlo con detalle e incluso visualizarlo, ¿por qué? Pues porque su memoria episódica, autobiográfica, se desarrolla de los 3 a los 6 años y por lo tanto todo recuerdo que se tenga de esta etapa puede realmente no haber ocurrido.
¿Sigue sin creer en la existencia de falsas memorias? Hagamos otra prueba. Piense en una película que vio hace un año aproximadamente o más, apunte en una hoja si recuerda, el final de dicha película, el nombre del protagonista y cualquier otro detalle que recuerde. Ahora pregunte a otras personas que también han visto a lo largo de su vida esa película sobre los detalles que usted ha apuntado en su hoja ¿son los mismos? ¿coinciden en todo?. Ya le digo yo que habrá unas cuantas diferencias entre lo que recuerda usted y lo que recuerda la otra persona.
¿Puede evaluar un psicólogo privado a un menor supuestamente víctima de abuso sexual?
Aquí se entra en un gran problema de corte jurídico y científico. El psicólogo desea ayudar al menor y evitar su revictimización, pero puede conseguir todo lo contrario.
Ver a un menor sin que esté presente el investigado y su abogado puede suponer un grave perjuicio al testimonio del menor, sin meternos en la parte jurídica que ello supone para un investigado.
Si no se ha grabado la entrevista completa con el menor y dicha entrevista no cumple los protocolos científicos necesarios, este va a tener que repetir durante el proceso judicial su relato de los hechos. Con lo cual, es infinitamente más adecuado que el menor sea entrevistado siguiendo el funcionamiento que marca la administración de justicia y no el que marca el psicólogo privado. Si usted no queda conforme con el resultado del informe de credibilidad que se elabore por parte de los forenses del Instituto de Medicina Legal, solicite una revisión total de todo el expediente obrante en el procedimiento y de todas las entrevistas grabadas y practicadas como prueba preconstituida, por parte de un especialista experto en Psicología del Testimonio.
Además, en múltiples ocasiones, el psicólogo privado se “carga” el testimonio de los menores haciéndole preguntas no adecuadas, confundiéndole, e incluso entrevistándole durante múltiples sesiones que lo único que hacen es destruir más y más la ya maltratada testifical.
Y algo muy a tener en cuenta, el psicólogo que ve a un menor supuestamente abusado debe comunicar de manera inmediata esta circunstancia a la autoridad competente y no jugar a ser policía.
No vale que nos llegue una solicitud donde se nos dice que antes de denunciar el padre o la madre desea comprobar si está siendo realmente abusado para no “montar un follón o apresurarse” si realmente al menor no le pasa nada. No, esto no puede ser así, si se tienen dudas el padre o la madre o los dos, deben acudir a denunciar.
No vamos a entrar aquí en solicitar o no la autorización para evaluar al menor sin el consentimiento de los dos progenitores. Pero piénsese siempre que la representación legal del acusado no está teniendo acceso a preguntar a través del profesional, al menor, gran problema para quienes ejercen la defensa y para el psicólogo privado que está privando de esa garantía al investigado.
Otra circunstancia diferente es cuando durante una evaluación o durante una psicoterapia, el menor empieza a relatar ciertos hechos, que debemos poner inmediatamente en conocimiento de quien corresponda.
Proyecto sobre Falsas Memorias: Recuérdame tus recuerdos.
¿Tienes un recuerdo sobre un hecho, pero tu familia o tus amigos afirman que eso nunca ocurrió?
¿Alguna vez te perdiste en un centro comercial pero tu madre no lo recuerda?
¿Viste algo de pequeño que te impactó mucho pero solo lo viste tú?
¿Eres el único que recuerda algo, pero los demás lo han olvidado?
¿Crees que quizá fuiste víctima de un delito, pero hace tantos años que no sabes si fue real o lo imaginaste?
¡Cuéntamelo!
Solo tienes que escribirme un mensaje a rruth40@hotmail.com y relatarme su recuerdo, especificando la edad aproximada que crees que tenías cuando supuestamente sucedió. Con mucho gusto te responderé a tu mensaje informándote sobre las posibilidades acerca de si lo que recuerdas pudo haber sido real o no.
Si usted tiene dudas, considera que la entrevista realizada en prueba preconstituida no es correcta o que el informe que le han entregado sobre el análisis de credibilidad del menor es erróneo, puede contactarme en el 679 07 58 56 o escribirme y relatarme su caso a rruth40@hotmail.com