Es un honor compartir el artículo elaborado por Ana González Brugera, alumna en prácticas de la Universidad Antonio de Nebrija, donde finaliza el Grado en Psicología. Durante su estancia en nuestro Despacho ha destacado por su implicación, responsabilidad y compromiso con su formación. Su interés por el aprendizaje y su respeto por la profesión reflejan una sólida vocación por la Psicología. Asimismo, ha demostrado una gran capacidad de esfuerzo, de análisis, de reflexión, de escucha y de disposición para afrontar nuevos retos. Estas cualidades, junto con su interés por la Psicología Aplicada, evidencian una actitud profesional, ética y comprometida. Su dedicación y entusiasmo auguran para Ana, un futuro prometedor en el ejercicio de la profesión.
Resumen
La psicología clínica y la psicología del testimonio han desarrollado lenguajes, métodos y preguntas de investigación que rara vez intersectan. Esta falta de diálogo tiene un precio: los instrumentos empleados para la evaluación del testimonio no han sido validados en las poblaciones clínicas que con mayor frecuencia comparecen ante los tribunales. El presente trabajo examina críticamente esta brecha a partir de la evidencia disponible sobre el perfil mnésico del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). Se revisa la literatura sobre la Teoría de la Representación Dual (Brewin, 2013), la memoria autobiográfica sobregeneralizada (Van den Broeck, 2014), los déficits neurocognitivos asociados al TLP (Thomsen et al.,2016) y el continuo neurobiológico TEPT-CPTD-TLP (Srtopyra et al.,2022). Asimismo, se analizan las limitaciones metodológicas de los sistemas tradicionales de análisis de la credibilidad (SVA/CBCA) a la luz de los metaanálisis más recientes (Amado et al.,2015, 2016: Sporer & Masip, 2024) y de las críticas formuladas por Köhnken (2004) y Arce y Fariña ( 2005). Frente a este panorama, se esboza una propuesta teórica – la Evaluación Dimensional del Testimonio Traumático (EDTT) – articulada en cuatro ejes: perfil mnésico, identidad narrativa, sugestionabilidad y regulación emocional. El modelo aspira a integrar el conocimiento clínico en la evaluación forense sin confundir los objetivos de estudio de cada disciplina, y sin exigir coherencia lineal a memorias fragmentadas.





