Si usted ha entrado en esta página buscando datos a favor del “elevado número de denuncias falsas”, lo siento, aquí no lo va a encontrar. Pero ni aquí, ni en ningún sitio.
Es un sesgo considerar que hay un número muy elevado de falsas denuncias sobre violencia sexual. Pero también es un error negar su total existencia. Bien es cierto que las denuncias falsas existen, pero su número se estima que es muy pequeño en comparación con el número de casos reales. Estamos hablando de estimaciones, pero realizadas “a ojo” pues datos con su margen de error correspondiente no tenemos. No, no los tenemos, búsquenlos si desean y envíenmelos, ya les digo yo lo que tardo en cargarme esos datos (bendita Metodología en Ciencias de la Salud).
A mi despacho llegan muchas personas intentando simular ser víctimas de delitos que jamás se cometieron, en muchos de estos casos las falsas víctimas no tienen la intención de hacer daño al otro, simplemente creen que han sido “víctimas”. Es habitual que muchas de estas personas presenten trastornos que alteran su percepción de la realidad.
En otras ocasiones (las menos) sí observo una intención de hacer daño al otro, de castigarle.
Ambas circunstancias anteriores no nos deben confundir. ¿Existen las denuncias falsas? Sí, pero su porcentaje se estima muy pequeño en comparación con las denuncias reales.
No es este el lugar para entrar en debatir qué es y qué no es una falsa denuncia desde el punto de vista jurídico. Recuérdese que, según la legislación, una denuncia es falsa si se demuestra ante un Tribunal que lo es. Y mis felicitaciones para el abogado que lo consiga demostrar, me puede enviar la sentencia a rruth40@hotmail.com
Pero desde el punto de vista científico una denuncia es falsa si se basa en una mentira consciente y deliberada. Es decir, la persona debe saber que lo que cuenta es mentira.
¿Por qué es tan difícil estimar esta cifra? Tampoco es este el lugar para dar una charla de Metodología de Ciencias del Comportamiento, pero sí deseo plantear algunas cuestiones que nos vuelven locos a Forenses y Metodólogos sobre falsas denuncias:
- La dificultad para definir el concepto de “falsa denuncia”. ¿Es una denuncia que se queda en Instrucción o es una denuncia que da lugar a una Sentencia en la que se aportan pruebas sin dudas sobre su falsedad? El número puede variar muchísimo. Es decir, si no operativizamos bien la variable “falsa denuncia” no va a ser nunca posible investigar cómo se comporta esta, dónde (en qué jurisdicciones) y sobre qué tipología delictiva (¿es más habitual en acoso laboral, en violencia sobre la mujer, en violencia sexual?).
- Resulta igual de difícil estimar esta cifra que estimar el número de personas en España que son infieles a sus parejas. El motivo es claro: la confesión. No es habitual que nadie anuncie a los cuatro vientos que es un infiel sin remedio o un simulador de delitos.
- ¿Por qué preocupa tanto conocer esta cifra? Bueno, la ciencia siempre ha sido objeto de instrumentalización por parte de la política, la usan en uno o en otro sentido según les convenga. A una parte de la política le interesará afirmar que las denuncias falsas sobre violencia sexual son muy elevadas y a otra parte le interesará decir que es un número que no existe y, por tanto, negando su ocurrencia. Ninguna de estas partes estará interesada en analizar datos, ni sentencias, ni escritos de acusación ni en estudiar las testificales de quienes acusan.
- La Psicología del Testimonio es una Ciencia que analiza la memoria que aportan testigos y víctimas en sus testificales. Como toda Ciencia no consiste en “creer” unos datos sino en mostrarlos y analizarlos. Confíen en ella, no crean, no, confíen. La Psicología del Testimonio nos indica si un relato puede proceder de una memoria no real, no nos señala quién es el mentiroso, sino que nos ofrece datos a favor de la hipótesis de que la persona ofrece un testimonio que no proviene de su recuerdo.
- Y ¿por qué no proviene de su recuerdo? esa tarea no es nuestra sino de Jueces y Magistrados (¿recuerdan lo de que la credibilidad no es competencia del perito sino del Tribunal? pues eso). Puede ser que la falsa víctima desee vengarse, puede ser que quiera librarse de un mal mayor, puede ser que quiera hacer un daño a otro por puro placer.
Algunas lecturas recomendadas no aptas para aquellos que solo buscan datos a favor de un único punto de vista. Para los que se aferren a su sesgo de confirmación no tengo lecturas, pero si desean les puedo enviar una lista de páginas web y artículos, algunos de ellos “científicos” con sandeces muy entretenidas:
- Wrongful Allegations of Sexual and Child Abuse (editado por Ros Burnett). Libro académico que reúne ensayos sobre la naturaleza, causas y consecuencias de las acusaciones falsas de abuso sexual e infantil, incluyendo análisis de por qué ocurren, cómo fallan los sistemas de justicia y posibles soluciones.
- The Myth of Repressed Memory: False Memories and Allegations of Sexual Abuse-Elizabeth Loftus & Katherine Ketcham
Obra importante que examina el fenómeno de recuerdos reprimidos y la relación con supuestas denuncias de abuso inducidas por la terapia y la memoria reconstruida. - “False Allegations of Rape”,artículo clásico en The Cambridge Law Journal (Philip N.S. Rumney) Revisa cómo el miedo a denuncias falsas ha influido en normas legales y en la práctica judicial.
- Detecting the True Nature of Allegations of Rape — estudio en Journal of Police and Criminal Psychology.Explora teorías y modelos para distinguir entre denuncias verídicas y fabricadas desde perspectivas psicológicas
Y muy recomendable el documental de Netflix, Víctima/sospechosa que investiga cómo acusaciones pueden ser tratadas como falsas en ciertos sistemas judiciales, mostrando la experiencia de mujeres acusadas erróneamente.





