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Cómo saber que un niño en edad preescolar está sufriendo abuso sexual

No existen señales inequívocas de que un menor pueda estar siendo abusado. Por mucho que se crea erróneamente en el contexto jurídico y en el contexto clínico, no existen indicadores específicos de abuso sexual.

Señales de alerta en niños en edad preescolar

Es decir, que un menor en edad preescolar tenga pesadillas, no quiera ir al colegio, juegue a ser un bebé, se toque sus partes o juegue con ellas, pretenda tocar las partes de los otros, o vuelva a hacerse pis y caca cuando ya había dejado el pañal, no significan ni mucho menos que el menor esté siendo abusado.

Cómo influyen las preguntas en la detección

La forma de preguntar a un niño en edad preescolar es una de las claves en la detección del abuso. Preguntas sesgadas dan lugar a respuestas sesgadas.

Rol de los profesionales forenses

Los profesionales forenses con especialización en Psicología del Testimonio somos las personas encargadas de llevar a cabo los análisis sobre el origen de la declaración de un menor y sabemos que los menores en edad preescolar se enteran de muchas cosas, aunque los padres y los cuidadores se piensen que no están escuchando.

El estudio de Sam el torpe

Sin querer padres, cuidadores y profesionales sin formación en Psicología del Testimonio destrozan la declaración del menor con preguntas sesgadas.

En el ámbito de la Psicología del Testimonio es muy conocido un estudio en el que Stephen J. Ceci y Maggie Bruck analizan la historia de "Sam el torpe" (en inglés, "Sam Stone") se titula "The Suggestibility of the Child Witness: A Historical Review and Synthesis", publicado en 1993 en la revista Psychological Bulletin.

Resultados del experimento

En este experimento, se evaluó cómo la introducción de estereotipos y preguntas sugestivas influía en la memoria de niños en edad preescolar. Se les contó a los niños que un personaje llamado Sam Stone era torpe y propenso a causar accidentes. Posteriormente, Sam visitaba el aula sin causar ningún incidente. Sin embargo, tras ser expuestos a preguntas sugestivas, muchos niños afirmaron falsamente que Sam había roto un libro o ensuciado un peluche.

El caso de Mario

Veámoslo con un ejemplo: Mario es un menor de 4 años. Un día en el patio del colegio Mario levanta la camiseta de una de sus compañeras de clase e intenta chuparle los pechos. Ante esto Mario es regañado de manera insistente por su profesora quien, a la salida del colegio, le cuenta lo sucedido a sus padres.

Reacción de los padres

Los padres de Mario se quedan muy preocupados por el comportamiento de Mario. Esa misma noche mientras la madre le pone el pijama, Mario le levanta la camiseta a su madre y le intenta chupar el pecho. Su madre le pregunta dónde ha aprendido eso y Mario le contesta que en el cole.

Errores comunes en la entrevista

A lo largo de los siguientes días el padre y la madre de Mario le vuelven a preguntar “sin forzar” dónde ha aprendido eso de “chupar el pecho” y el menor no dice nada e incluso se enfada, poniéndose muy agresivo y llorando con mucha angustia y tristeza.

Los padres se empiezan a preocupar más y más y llaman a un psicólogo que les indica que deben observar a su hijo y en el caso de que el menor se encuentre agresivo, tenga accidentes con el control de esfínteres, pesadillas por la noche, etc, deben acudir a denunciar y a un centro hospitalario. Los padres se asustan aún más pues le dicen al psicólogo que todos estos comportamientos llevan produciéndose más de 1 mes.

Ante esto y tras la conversación con el psicólogo le preguntan al menor si alguien le ha molestado, y la menor contesta que sí. Ante esto, los padres le insisten en la importancia de decir la verdad y le preguntan “quién le ha molestado o le ha hecho daño”: el menor primero contesta que le ha molestado Juan (un niño de su clase) pero añade que también le ha molestado Javier (uno de los cuidadores del patio del su colegio).

Los padres acuden a denunciar sospechando que Javier puede haber hecho “algo con su hijo”.

Conclusión: Analizar el contexto es clave

El menor Mario el mismo día que le levantó la camiseta a su compañera de clase, había visto a la entrada del colegio cómo una madre daba de mamar a su bebé.

Los padres tenían muy buena intención, pero forzaron la verbalización del menor introduciendo el concepto de molestia y daño y buscando un culpable.

El presente caso es un ejemplo muy simple, los casos en los que se analizan las verbalizaciones de los menores son muchísimo más complejos.

Recuérdese que el abuso sexual es un problema muy grave para la infancia. Los errores nunca nos pueden hacer creer que los menores mienten o fabrican relatos de abuso sexual de manera habitual. La mayoría de los abusos que verbalizan los niños son reales, bien es cierto que en ocasiones hay errores y fallos muy graves en los interrogatorios a estos.

El Sesgo del entrevistador es uno de los errores más habituales que cometen los padres, cuidadores, profesores y profesionales incluso del ámbito forense al preguntar a los niños sobre una supuesta situación de abuso. Se produce cuando el entrevistador tiene una hipótesis previa y formula únicamente preguntas que la confirmen, ignorando alternativas. Esto guiará al niño hacia esa versión de los hechos.

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