679 07 58 56 rruth40@hotmail.com
Seleccionar Página

Cómo introducir falsas memorias en menores: una forma de maltrato infantil

Téngase en cuenta que la inmensa mayoría de los abusos que sufren los menores son reales. La violencia sexual contra la infancia es un grave problema en la actualidad. Diferenciar memorias falsas de reales forma parte de la labor de protección a la infancia. Introducir en la memoria de los menores hechos que jamás se produjeron es un tipo de maltrato infantil. Aunque no hay datos oficiales, la práctica profesional me indica que el número de denuncias “falsas”, no fundamentadas o sesgadas sobre abuso sexual infantil es muy pequeño.

A continuación, se proporciona un ejemplo de estrategia de cómo introducir falsas memorias y falsos discursos en menores de 3 a 6 años aproximadamente.

Recuérdese que cuanta menos edad tenga el menor, más sencillo será introducir falsos relatos. Suelen ser alusiones a hechos o a recuerdos que nunca sucedieron y que el menor no ha verbalizado con anterioridad. Es habitual partir de un contexto conocido por el menor, por ejemplo, el parque, o la hora del baño, para que este sí pueda aportar una narración real de parte del relato.

Los menores de hasta 7-8 años suelen seguir el hilo de las conversaciones con relativa facilidad.  A más edad, esta tendencia a la sugestión se va modificando, y se hace más débil, pero no desaparece al llegar a la edad adulta. Se pueden introducir memorias falsas en adultos con las estrategias de memoria adecuadas.

No se usan recursos como: “Queridos hijos, os voy a narrar cómo abusó de vosotros vuestro profesor de matemáticas”. Se usan frases y estrategias como las siguientes aportadas en el siguiente ejemplo de guion:

DÍA 1

Adulto: (durante cualquier situación cotidiana el adulto expresa, como si fuera un comentario espontáneo delante del menor): Juan, cuando eras pequeño lo pasaste tan mal por una cosa del cole que no quiero que te vuelva a pasar.

DÍA 2 (otro día no muy alejado en el tiempo, por ejemplo, a la semana):

Adulto: Juan, cuando me contaste las cosas que te pasaron con el profe de inglés, me asusté, pero ahora veo que estás bien.

Niño: ¿qué cosas?

Adulto: de lo que nunca quieres hablar. No te preocupes por nada, siempre voy a estar a tu lado ayudándote y queriéndote.

DÍA 3:

Adulto: (Se asegura que el menor le está escuchando, por ejemplo, puede hablar por teléfono con otra persona en el pasillo mientras el menor permanece en su habitación con la puerta abierta)… Pues Juan está bien, ya sabes, a ratos no sé si recuerda muy bien o no lo que le pasó con el profe de inglés, ya sabes… toda la historia, esa de cuando le tocó la “colita” y demás que vino contando cuando estaba en primero de primaria y en infantil.

DÍA 4 (otro día más alejado en el tiempo del día 3, por ejemplo un mes después):

Adulto: Juan, algún día tendrás que contar lo que me contaste a mí cuando eras pequeño, lo del profe de inglés.

Niño: No sé, no me acuerdo.

Adulto: Sé que no quieres recordarlo. Sé que te hace daño recordarlo, pero es muy muy muy importante que algún día lo cuentes a alguien.

Niño: vale, ¿lo de la colita dices?

Adulto:

Niño: vale, aunque no me acuerdo o creo que no me acuerdo.

DÍA 5 y así sucesivamente a lo largo de semanas y meses:

Adulto: dentro de unos días vamos a ir a hablar con una amiga mía, es psicóloga y te va a caer genial. Sólo tienes que decirle lo que me contaste de cómo te tocó la colita el profe de inglés en el recreo cuando eras pequeño, nada más. Ella te ayudará a recordar.

Niño: no quiero ir, pero vale.

Adulto: no tienes por qué contarle todo, solo lo que recuerdes y puedas contar.

Niño: vale.

Si el menor del presente ejemplo es entrevistado en una prueba preconstituida con posterioridad, es posible que se considere la posibilidad de que su relato sea “creíble”, pues podrá aportar con seguridad detalles sobre el hecho de carácter central y periférico. Hecho que, recuérdese, nunca ocurrió.

El número de personas que introducen en los menores falsas memorias de abuso sexual es muy pequeño, aun así, este tipo de acciones suelen darse, según nos indica la literatura científica actual, en situaciones de conflictividad entre progenitores.

En otras ocasiones, las sucesivas preguntas que se hacen a los menores por parte de sus padres, profesores y/o terapeutas generan, en estos, errores de recuerdo.

Ante la mínima sospecha, no interrogue al menor, por favor, acuda a denunciar. Proteja la huella de memoria como si del arma del crimen se tratara, porque esa huella es la clave del procedimiento judicial.

679 07 58 56