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El falso Síndrome de Alienación parental y la polémica de las falsas denuncias

Marga (nombre ficticio) es una joven de 23 años que decide denunciar a su padre biológico por agresión sexual. Afirma que los hechos se cometieron cuando ella tenía 11 o 12 años. Marga no sabe precisar cuántas veces ocurrieron las agresiones, pero cree que fueron más de tres.

Marga tampoco sabe relatar con total exactitud y con gran cantidad de detalles en qué consistían las agresiones. Realiza relatos de recuerdos vagos en los que mezcla unos episodios con otros, pero siempre relata el mismo tipo de hecho (el mismo acto). No ofrece por tanto un relato coherente ni sigue un hilo conductor. Sí recuerda bien dónde se producían los hechos y en qué momento aproximado del día (sin proporcionar hora exacta).

Afirma que las agresiones sexuales dejaron de producirse cuando su madre “les pilló” y amenazó a su padre con dejarle y con el hecho de que a la menor “estaba a punto de bajarle la regla”.

Marga relata que su padre bebía mucho pero que nunca la pegó ni a ella, ni a su madre, ni a sus dos hermanos pequeños.

Cuando Marga tiene 13 años su madre se queda embarazada y nace su hermana Estrella.

Marga se fue de casa con 18 años al encontrar un puesto de trabajo. Refiere que nunca ha perdido el contacto con sus padres, aunque en el momento actual sí desea empezar a alejarse de ambos.

Reconoce aspectos positivos y negativos de ambos.
Afirma que decide denunciar en la actualidad pues observa que su padre ha aumentado la ingesta de alcohol y tiene miedo de que “haga algo” a su hermana Estrella que cuenta en el momento actual con 10 años. Sus padres están en trámites de separación desde hace un año y se encuentran en un litigio por la lucha de la custodia de Estrella. La denuncia de agresión sexual de Marga es posterior a los trámites de separación.

Marga no presenta sintomatología de ningún tipo. Afirma que cada vez que le “venía un recuerdo” intentaba distraerse y pensar en otras cosas. Tiene una relación de pareja desde hace tres años.

El abogado del padre afirma que Marga presenta Síndrome de Alienación Parental pues considera que su madre la ha manipulado para que diga que su padre la violaba cuando era una niña.

Claves del caso desde el punto de vista de la Psicología del Testimonio:

1. Marga relata los hechos aportando una huella de memoria débil, tal y como debe ser. Recuérdese que la memoria no es una cámara de vídeo que recuerda con exactitud todo lo vivido, la memoria reconstruye una y otra vez los recuerdos al evocarlos, modificando aspectos de estos.

2. Es un recuerdo débil por varias razones, una de ellas es el tiempo transcurrido desde los hechos, más de diez años. Otra razón es que cada vez que Marga lo recordaba intentaba distraerse y pensar en otra cosa, de esta manera el recuerdo ha ido perdiendo mucha nitidez.

3. Marga no presenta sintomatología de ningún tipo. Es un grave error considerar que presencia de síntomas es igual a ocurrencia de hechos. No, que una persona presente depresión, ansiedad o similar no quiere decir que los hechos inequívocamente se produjeran y viceversa. En el caso de Marga tiene una personalidad fuerte, apoyo emocional y se alejó de su padre a los 18 años. Siempre se busca víctimas muy traumatizadas, pero esta no es la realidad, muchas mujeres no presentan trauma por múltiples factores tales como el apoyo social recibido, las características propias de personalidad y la tipología delictiva.

4. No aumenta la gravedad de los hechos con el paso del tiempo ni modifica los hechos centrales. Si Marga hubiera ido añadiendo diferentes hechos, por ejemplo, si a la agresión sexual le hubiera añadido una agresión física con el paso del tiempo, se podría apoyar la hipótesis de que la memoria puede no ser genuina, pero no es el caso.

5. El Síndrome de Alienación Parental (SAP) fue descrito por el psiquiatra norteamericano Richard Gardner en los años 80. Gardner evaluó casos donde los menores indicaban que habían sido abusados sexualmente generalmente por su padre. Las primeras revelaciones se hacían a las madres y los padres se encontraban siempre en un litigio previo por trámites de separación. Es decir, el SAP no se describió en familias con padres que permanecían juntos, ni tampoco en familias donde la madre era víctima de violencia de género. No, se describió en contextos de separaciones conflictivas en los que estallaban las acusaciones de abuso sexual tras la separación y no antes. Esta información se puede consultar en el libro de Gardner escrito en 1987 y titulado The parental alienation syndrome and the differentiation between fabricated and genuine child sex abuse. El mismo autor indica que no se puede hablar de SAP si la madre ha sufrido maltrato, pues una de las estrategias más habituales de los hombres que ejercen violencia sobre sus mujeres es hacer creer que están locas o que se lo inventan.

6. Es habitual también que el hombre que ejerce violencia sobre la mujer intente manipular a los hijos y ponerlos en contra de su madre. En el mismo manual se puede observar que Gardner no defiende la pedofilia ni la justifica, como erróneamente se ha indicado en variados contextos.

7. No debemos confundir los datos. Si una persona afirma que su padre ejerció violencia sexual contra ella y dicha revelación se da en momentos cercanos a un conflicto entre progenitores debe analizarse con detalle cada circunstancia. La madre de Marga nunca se ha mostrado con ella protectora en exceso. Marga no necesita la ayuda de su madre para recordar los hechos, de hecho, afirma Marga que solo lo han mencionado una o dos veces en 10 años. En muchos casos los menores manipulados necesitan la ayuda del progenitor manipulador para recordar qué ha pasado, así mismo, el manipulador se muestra excesivamente sobreprotector con sus hijos.

8. El caso de Marga no es un caso de alienación parental, nadie la ha manipulado para acusar a su padre de violación. Los datos científicos analizados sobre su memoria nos indican que esta es genuina. Muchos menores manipulados solo indican aspectos negativos del progenitor contra el que se les quiere instrumentalizar, se posicionan en uno y otro punto de manera extrema.

El número de casos en el que los menores acusan falsamente a su padre de haberlos violado es mínimo, existente sí, pero tan pequeño que nunca se puede considerar que hay un número muy elevado de falsas denuncias.

Por otro lado, tampoco se puede negar la existencia de acusaciones falsas o no fundamentadas de menores sobre violencia sexual a los padres en contextos de litigio entre progenitores. No se puede negar su existencia, aunque dicha existencia sea proporcionalmente muy pequeña en comparación con el número de abusos sexuales reales. Considerar solo uno u otro extremo es un grave error.

No debe nunca confundirse la manipulación que ejerce el varón sobre los hijos en casos de violencia hacia la mujer con otras circunstancias. Los hombres que ejercen maltrato suelen intentar convencer a sus hijos de que las madres se inventan el maltrato porque desean hacerles daño, porque no quieren que estén juntos, porque quieren verlos en prisión, etc. Es una estrategia de desprestigio de la mujer muy habitual.

El lector interesado puede consultar si desea los siguientes documentos:
Gardner, R. A. (1987). The parental alienation syndrome and the differentiation between fabricated and genuine child sex abuse. Creative Therapeutics.

Cabezas-García, M., de la Peña Fernández, M. E., & Andreu Rodríguez, J. M. (2022). Factores psicosociales asociados a la credibilidad del testimonio en Abuso Sexual Infantil. Anales de Psicología / Annals of Psychology, 38(2), 307–315

Bolaños Cartujo, J. I. (2002). El síndrome de alienación parental: Descripción y abordajes psico-legales. Psicopatología Clínica Legal y Forense, 2(3), 25–45

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