Un informe pericial de parte es una herramienta jurídica muy útil para presentar una evidencia probatoria. Los peritos son los profesionales que elaboran los informes periciales con independencia de criterio.

El perito de parte es el apoyo técnico que necesita el abogado. Con un buen perito psicólogo un abogado puede generar la duda en la sala.

1. Concepto de pericial de parte

La pericia tiene la finalidad, como medio de prueba, de verificar datos que son relevantes en el proceso judicial. Su resultado se expresa a través del dictamen que emite el perito.

La prueba pericial tiene una gran importancia a la hora de administrar justicia, pues es un mecanismo para introducir en el proceso hechos complejos de carácter técnico que no pueden ser interpretados de manera directa por el Juez. La prueba pericial es un examen que adquiere relevancia para el Tribunal en sus decisiones.

Se debe diferenciar el informe que se elabora para determinar, por ejemplo, una lesión psíquica, de aquel que tiene por objetivo criticar o atacar el contenido de otra pericial.

2. Cuándo necesito un informe pericial psicológico. Para qué sirve

Un informe pericial es útil desde el punto de vista jurídico, si va a ser ratificado. Es decir, si va a tener el perito la oportunidad de explicarlo y este hecho va a producir una sentencia beneficiosa. Pero, desde el punto de vista psicológico, es provechoso siempre que sus conclusiones sean favorables al cliente, aunque no sea utilizable en el procedimiento judicial.

Es aconsejable para un abogado solicitar una pericial de parte en los siguientes casos:
– Si se desea comprobar el grado de afectación psicológica de un cliente tras un hecho violento. En los casos de ataques sexuales tiene mucha utilidad.
– Si se desea demostrar un daño emocional (lesiones psíquicas y secuelas) tras un episodio traumática. Es muy común solicitar valoración psicológica tras sufrir un accidente o haber sido víctima de ciertos comportamientos. Es curioso como en los últimos tiempos se me he solicitado valorar el daño tras acoso por parte de vecinos de una comunidad.
– Si se desea demostrar que una persona no es responsable de un delito. Es decir, si su capacidad de decidir y de comprender la ilicitud de un hecho está alterada. Es común solicitar este tipo de pericias cuando nuestro cliente está acusado de abuso sexual a un menor de edad.
– Si se desea demostrar que se ha sido víctima de una denuncia falsa. En estos casos, se suele contraperitar el informe que se ha practicado a la supuesta víctima. En muchas ocasiones un contra informe es la mejor de las defensas posibles para un acusado.

3. Por qué no se valora la pericial de parte como prueba independiente

Los dictámenes periciales deben ser ajenos a intereses personales, objetivos, imparciales y neutrales.

Una acusación muy común al perito de parte es aquella relativa a su no equidad. Se dice que la pericial de parte no es imparcial, pues está pagada por una de las partes. Se debe recordar algunos aspectos fundamentales a este respecto:
– El informe de parte debe cobrarse total o parcialmente por adelantado para asegurarse que es independiente de los resultados. Se cobra por un examen, no por un resultado.
– Los peritos de parte no ganan o pierden juicios. Les da igual. No tienen interés en el pleito ni vinculación con las partes.

Un dictamen forense ofrece a la parte que lo solicita más posibilidades de obtener un resultado favorable. Pero esto no quiere decir que el forense de parte emita siempre un resultado favorable, pues el perito que miente puede incurrir en responsabilidades incluso de tipo penal.

Lo que sucede en la práctica es que solo se aportan aquellos informes que son favorables a los intereses de los clientes. Si, tras una evaluación psicológica forense, no se obtienen resultados beneficiosos a la parte que lo solicita, esta no presenta dicho informe.

4. Elaboración de pruebas periciales por peritos designados por las partes

El perito judicialmente designado no tiene un valor probatorio superior al obtenido por las partes. Pero en la práctica, es posible que la peritación judicial anule todas las peritaciones de parte.

Resulta curioso que se ataque tanto al dictamen de parte, pero no a los peritos adscritos a los juzgados. ¿Con quién se va a tomar un café el Juez en un Juzgado de un pueblo pequeño, con el perito de parte, o con los peritos que trabajan en el mismo edificio? ¿a qué cenas de navidad van los Jueces y Magistrados, a las del Perito de parte o a las de sus compañeros de trabajo? Luego entonces ¿a quién hará más caso un juzgador, al psicólogo que ve todos los días a la cafetería, o al que viene de una de las partes?

¿Acaso son más correctos los psicosociales donde no tienen ni tiempo, ni pruebas de calidad para evaluar una situación de violencia, que los informes de un perito de parte que analiza horas y horas a los evaluados y que administra no una, ni dos, ni tres, sino unas diez pruebas objetivas (tests, cuestionarios) para establecer conclusiones sólidas? Pues eso. Claro está.

5. Valoración de la prueba

Los peritos pueden ser considerados auxiliares del juzgador, le aconsejan para que valore correctamente los hechos.

El tribunal debe realizar un análisis crítico de las pruebas. En el ámbito del peritaje psicológico se presentan múltiples problemas. Aquí se señalan algunos de ellos:
– Debe existir una correlación entre los hechos y las conclusiones del dictamen pericial.
– Muchos Jueces y Tribunales desconocen que las pruebas psicológicas forenses son instrumentos científicos, psicométricos y objetivos, muy alejados de los famosos “tests psicológicos” de hace años.
– Los protocolos forenses no son instrumentos públicos como muchos creen, sino pruebas que permanecen bajo llave y que solo pueden revelarse por autorización judicial.
– Se confunden las periciales psicológicas con las periciales médicas. Un perito médico no puede realizar una pericial psicológica, igual que un psicólogo no puede realizar una pericial sobre daño corporal.
– El perito psicólogo no puede haber realizado terapia previamente al peritado.
– Los dictámenes de parte son diferentes de los informes emitidos por los equipos psicosociales adscritos a los juzgados. Los peritajes psicológicos de parte son más detallados y extensos. En ocasiones son mejores (más científicos, metodológicamente más correctos) y en otras, no.

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