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Si tu expareja ha presentado un informe donde se afirma que has abusado sexualmente de tus hijos, puedes solicitar una revisión de este. En ocasiones las pruebas periciales sobre credibilidad de los testimonios de menores de edad no están bien hechas ni cumplen los requisitos científicos necesarios. Por desgracia es habitual la mala praxis en las periciales de credibilidad del testimonio.

Los informes erróneos pueden ser privados o públicos. Es decir, pueden haber sido elaborados por peritos de parte (privados) o bien pueden haber sido llevados a cabo por profesionales públicos. El número de informes mal realizados en el ámbito público y privado es alarmante y muy preocupante.

Es habitual encontrar informes sobre credibilidad del testimonio infantil que contengan errores como los siguientes:

  • La persona que emite el informe no tiene la formación necesaria. Es imprescindible que se acredite formación y experiencia en Psicología del Testimonio. El Anteproyecto de Ley de Enjuiciamiento Criminal así nos lo indica en sus artículos 469,470,486,600 y 635 donde se hace constar de manera reiterada que solo un perito experto en Psicología del Testimonio puede llevar a cabo esta clase de pruebas.
  • La prueba pericial ha sido realizada mucho tiempo después de los hechos. La memoria no funciona como una cámara de vídeo que graba exactamente lo que ocurrió, sino que sufre el desvanecimiento y el olvido esperado. Si, por ejemplo, se explora a un menor de 6 años, 1 año después de los supuestos hechos, debe analizarse con mucha cautela el relato que el menor ofrezca.
  • No se ha grabado la prueba. Si no se ha grabado la prueba ningún perito experto en psicología del testimonio puede analizarla. No es suficiente con tener una transcripción de las exploraciones de los menores. 
  • La parte acusada no ha podido formular preguntas. Si se ha realizado una evaluación de parte (por psicólogo privado) y por lo tanto no se ha usado cámara Gesell, la otra parte no ha podido hacer preguntas, puesto que ni se ha enterado de que dicha prueba se ha llevado a cabo.
  • Consentimiento de los dos progenitores para llevar a cabo la prueba. Hay excepciones, pero, de manera general, se necesita el consentimiento firmado de los dos padres para llevar a cabo una prueba pericial de credibilidad del testimonio infantil. Es habitual encontrarse con psicólogos privados que se saltan esta indicación.
  • Preguntas sugestivas y directivas. No se puede dirigir la entrevista del menor, ni sugerirle, premiarle o reforzarle sus respuestas. Para ello, se necesita saber qué es una pregunta sugestiva y qué no es.
  • El testimonio del menor lo ha obtenido un psicólogo clínico durante las sesiones de terapia. Dicho testimonio no es en absoluto válido, puesto que puede haber sido sugerido con alta probabilidad.
  • Valoración de la capacidad para testificar del menor. No es lo mismo la declaración de un menor de 3 años que la de otro de 9. Previamente a la realización de la prueba debe evaluarse (preferentemente con un instrumento concreto de reciente implantación) la capacidad que el niño tiene para testificar. En un 99,9% de los informes que reviso esta valoración no se efectúa, dejando a la prueba sin validez ninguna.
  • Ausencia de referencias bibliográficas. El informe debe aportar (preferentemente a pie de página), todos aquellos artículos científicos e investigaciones en las que basa la información que analiza. Sin evidencia, no hay ciencia y sin ciencia no estamos ante un informe pericial que pueda ser usado como medio de prueba.
  • Síntomas erróneamente asociados a abuso sexual infantil. Las lesiones y secuelas psíquicas asociadas con el abuso sexual infantil no deben tomarse como indicadores únicos para la demostración del abuso bajo ningún concepto. Que un menor presente sintomatología como hacerse pis en la cama o tener terrores nocturnos no es indicador de que ha sido abusado, al contrario de lo que se suele pensar en el contexto legal.
  • SVA mal practicada. El medio más empleado para valorar la credibilidad del testimonio es el Sistema de Análisis de las Declaraciones, SVA, de Raskin y Esplin. Recordemos que el SVA es un método de contraste de hipótesis, no un test que indica con certeza absoluta si el testimonio del menor es creíble o no. El SVA está muy lejos de ser infalible pues tiene un número muy elevado de limitaciones que ponen en seria duda su validez.
  • Uso de dibujos, muñecos, técnicas clínicas y otras técnicas proyectivas. No hay respaldo científico ninguno para su uso en el contexto forense, de hecho, están completamente desaconsejados pues pueden generar, recuerdos falsos entre otros aspectos.

En conclusión: no es correcto llevar a cabo pruebas de credibilidad por parte de psicólogos forenses sin especialización en Psicología del Testimonio, ni mucho menos llevarlas a cabo por psicólogos de otra especialidad (por ejemplo, psicólogos clínicos).

En ocasiones, quien desea acusar a otro, busca sin cansancio pruebas sin fundamento científico ninguno. Recordemos que hacer creer a un menor que fue abusado sexualmente es un tipo de maltrato infantil.

 Si desea que valore su caso, póngase en contacto conmigo en el 679 07 58 56 o escríbame a hola@ruthperezenriquez.com o a rruth40@hotmail.com

 

 

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