Conversación en prisión con interno cumpliendo condena por delito contra la libertad sexual

Cómo detectar a un violador ¿Se puede saber si el testimonio de un hombre acusado de violencia sexual es falso?

El testimonio de la víctima o supuesta víctima es sometido a análisis de credibilidad, pero el relato del agresor o supuesto agresor no.

Se analiza el contenido verbal y no verbal de la declaración de la mujer que supuestamente ha vivido violencia sexual, pero ¿qué sucede con el testimonio del agresor?

Las mujeres que han sufrido supuestamente delitos contra la libertad sexual son sometidas a un detallado análisis de su vida, su trabajo, sus relaciones sociales, su vestimenta, su personalidad y su modo de actuación entre otros, pero, ¿los supuestos agresores también? ¿imagináis a una víctima de violación contratando a un detective privado? ¿o intentando demostrar que el agresor está loco? ¿o buscando contradicciones en sus declaraciones? ¿o buscando testigos que digan que el hombre era un poco ligero de cascos y que se acostaba con cualquiera? ¿o cuestionando si era virgen? (ay, esta me la hicieron hace poquito en un juicio, saludos al Abogado desde aquí) ¿o pidiéndole que declare a su favor y también en su contra? (esta última es mi preferida).

A continuación, se relata una breve charla llevada a cabo en prisión con un agresor sexual de víctima conocida. El lugar, la fecha y el nombre del interno han sido modificados.

*Téngase en cuenta que no se trata de una transcripción literal, sino que es una reconstrucción basada en las anotaciones propias hechas al salir del Centro Penitenciario.

– A ver, ¿cómo estás?
– Tirando, ya sabes.
-Bueno, a ver, nos metemos en faena hoy, que has pedido permiso ¿no?
– Sí, a ver la Junta qué dice.
– Ya…bueno, a ver, no reconoces lo que se supone que sucedió.
– Es que no sucedió Ruth, no sucedió. Es que en este país es lo que diga la mujer y punto, no hay más que hablar. Ella dijo que yo la hice esto y lo otro y ya está. Yo llevé mi perito, pero dio igual, porque se la creyeron a ella.
– Vale, ¿qué recuerdas de ese día?
– Todo. Lo recuerdo todo a la perfección. No como ella que cambió la versión cien veces.
– Venga, a ver, yo sé que lo has contado muchas veces, pero me parece importante que me lo vuelvas a explicar.
– Pues si es que…no hay na…nos enrollamos en mi casa y ella quería, lo que pasa que luego se arrepintió porque tenía novio y no quería que el novio se enteraba y por eso dijo que yo la había violado. Porque no había ni una sola prueba de nada, no tenía desgarros, ni moratones, si arañazos, Ruth, joder, que no tenía nada porque yo no le hice nada.
– Lo que pasa que la creyeron a ella y punto y ya está. Que acaba ahora de salir en la tele un caso como el mío y al tío no le han condenado y a mi sí. Me han condenado sin pruebas, solo por lo que dijo ella. Que, además, lo dijo a la semana. Había pasado más de una semana ya cuando ella se fue a decir “pues es que Javi me ha violado, pues no, no, y no. Es que Javi no te ha violado guapa, estás metiendo a Javi en un grandísimo problema y le vas a joder la vida”
– Vale, Javi, pero ¿qué pasó ese día?
– Es que no quiero ni acordarme, porque por desgracia lo recuerdo todo muy bien.
– ¿Lo recuerdas todo muy bien?
-Sí.
– ¿Entonces lo recuerdas como algo agradable o desagradable?
– Desagradable.
– ¿Pero si los dos queríais por qué dices que lo recuerdas desagradable?

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El interno Javier relató los hechos ese día exactamente igual que se los relató un año antes a otra compañera, y exactamente igual que los escribió unos meses más tarde para una tarea entre sesiones. Cuando se les administraron ciertos protocolos simuló sintomatología en el área afectiva. Era la primera vez que entraba en prisión y carecía de antecedentes. Se desconoce si está ya en libertad. La supuesta víctima era una amiga.

 

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